La hora del liderazgo 4.0

La hora del liderazgo 4.0
  • Fernando Botella, CEO de Think&Action
  • Publicación: 14 de octubre del 2019
  • Autor: Fernando Botella
  • Coordinador/Colaborador: Think&Action
Uno de los conceptos que mayor interés y debates genera en los contextos empresariales (y también vitales, diría yo) es el de liderazgo.

No es algo nuevo. Desde Jesucristo hasta Steve Jobs, pasando por Napoleón, Julio César, Santa Teresa o Gandhi, la figura del líder ha despertado fascinación desde que el mundo es mundo, y son muchos los que han tratado de desentrañar los rasgos que convierten a una persona en un líder a ojos de su entorno. Esos intentos por encerrar la esencia del liderazgo en unas pocas líneas han dado lugar a decenas de definiciones del concepto. De todas ellas, mi favorita es aquella que dice que el líder es todo aquel que “hace que las cosas pasen”. Esta brevísima definición no sólo da en el blanco al poner el foco en el que para mí es el rasgo más definitorio en la actuación de todo líder, sino que es además aplicable para los líderes de cualquier etapa de la Historia, no importa si su ámbito de actuación fue la antigua Mesopotamia o los actuales mercados financieros de Wall Street. El líder de ayer, de hoy y, posiblemente, también del mañana es un materializador, alguien que es capaz de transformar una idea, voluntad o impulso colectivo en una realidad viva y palpable. Podría decirse que el anterior es un principio universal del liderazgo.

La revolución 4.0 necesita un liderazgo 4.0 que sepa responder a estas nuevas realidades. La complejidad de los negocios, la globalidad, la revolución tecnológica y la velocidad exponencial con la que cambian las circunstancias de mercado hace inviable que una sola persona pueda tener todas las respuestas. El jefe de la tribu ya no puede reflexionar largo y tendido sobre un problema dado, subirse a una roca y convocar al resto de habitantes para comunicarles su sabia decisión. Ni los habitantes del poblado limitarse a ejecutar sus dictados. Porque seguramente los habitantes tendrán más información y más que decir acerca del problema que el propio jefe. El liderazgo que impera hoy es un liderazgo participativo, en el que la misión del líder es estimular la colaboración y la participación de todos los miembros del equipo.
El líder 4.0 es un líder redárquico, que abandona los grandes discursos para practicar la escucha activa y convertirse en un catalizador de voluntades. Es un impulsor, a veces, provocador, cuya misión principal no es  tratar de imponer sus ideas, sino crear el marco idóneo para que fluyan las ideas del equipo, y que lo hagan, además, en una misma dirección. Otra característica del líder 4.0 es que ha dejado de pretender tener razón. Porque ha comprendido que a la velocidad a la que ocurren las cosas, tener razón es una quimera. 

En los entornos actuales las certezas no tienen ningún sentido, y las soluciones se van creando sobre la marcha, iterando de continuo, en un permanente proceso de prueba-error. Como señalo en mi último “Bienvenidos a la Revolución 4.0”, se trata de un líder “beta”, porque podría decirse, utilizando la terminología informática, que trabaja en permanente estado de revisión y mejora continua. Bajo estos nuevos parámetros, el líder se reviste de humildad y deja de considerarse inmune al error.  Todo lo contrario, no tiene miedo a salir a su encuentro. Eso sí, sabe que debe equivocarse rápidamente, y solo para salir fortalecido de ese error en forma de aprendizaje efectivo. Es un líder que sabe romper con los dogmas tradicionales, que sabe romper incluso con aquello que le funcionó y le trajo éxitos en el pasado. Un líder “ágile”, que, en lugar de dejarse arrastrar por la ola del cambio, se sube a ella y la surfea. 

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